En diferentes partes del mundo, aproximadamente 1 de cada 10 niños no recibe educación formal. Los niños a menudo son forzados a la esclavitud sexual o a pertenecer a grupos alzados en armas, o problemas de narcotrafico y otros problemas sociales.

En el año 1990, el Padre José Domingo Ruíz Carranza fue enviado a labores pastorales en la ciudad de Lérida Tolima, en Colombia. Fue enviado a socorrer a los sobrevivientes de la explosión del volcán Nevado del Ruíz (desastre ocurrido el 13 de noviembre de 1985, cuyo efecto fue la inundación con agua y lodo, por lo que la ciudad de Armero quedó totalmente destruida). Aunque no se sabe exactamente cuántas personas murieron, se cree que fueron más de 20.000.

Armero era una ciudad muy próspera; tenía bancos, empresas agrícolas, de transporte y ganaderas, así como un hospital con buenos servicios médicos, gente noble y grandes proyectos; pero esa noche fue el final de este símbolo de prosperidad. Esa noche y muchos días más estuvieron llenos de terror, llanto, desesperación, angustia, muerte, silencio y soledad. Este acontecimiento produjo un gran silencio universal de dolor y una profunda reflexión sobre el valor supremo de la vida y de la creación misma, pero también despertó en el corazón de miles de seres humanos en el mundo un gesto de generosidad para compartir parte de lo que Dios ha permitido tener.

EN MEDIO DE TODO ESTO QUE ESTABA VIVIENDO, ME SURGIÓ LA IDEA DE HACER ALGO POR LOS NIÑOS QUE LES AYUDARA A TRAVÉS DE BECAS PARA CUMPLIR NECESIDADES MÉDICAS, DE ESTUDIO, ROPA, ALIMENTACIÓN Y RECREACIÓN.

Fue así, de esta manera que se concibió la futura Fundación Fe y Esperanza, “FunFe”, que en un principio solo ayudaba a niños de Armero, pero luego se extendió a niños de extrema pobreza en Líbano, Villahermosa, Fresno, Tolima y posteriormente en Quindío, Armenia y Guavatá de Santander.

Para el año 1995 me trasladaron de la parroquia y me enviaron a Estados Unidos donde he encontrado tanta gente amable, creyente y generosa que con su ayuda ha sido posible sostener a todos estos niños y ancianos de la Fundación Divino Niño ( Hogar de Paso), en Honda Tolima, Colombia y apoyando a un gran número de jóvenes para que terminen sus estudios universitarios, además de ayudar a seminaristas y mejorar la vivienda de dos familias necesitadas.

En agosto de 1999, la Fundación Fe y Esperanza, con las siglas “FunFe”, fue aprobada como Fundación sin fines de lucro por el Gobierno de la República de Colombia con sede en la ciudad de Santa Fe de Bogotá con sede central y domicilio oficial de la entidad

Cada año, desde la creación de la Fundación, con los aportes voluntarios de todas las personas a quienes Dios les dio un corazón generoso, apoyamos con ropa, alimentos, útiles escolares, durante los meses de febrero a noviembre, a niños en extrema pobreza, en los municipios mencionados.

JUNTOS PODEMOS DAR ESPERANZA A LOS NECESITADOS.

POR LO QUE SOLO PUEDO AGRADECER A DIOS Y A TODAS LAS PERSONAS QUE HACEN POSIBLE ESTA OBRA, CON SUS APORTES ECONÓMICOS Y CON SU TRABAJO VOLUNTARIO.

Miles de personas sobrevivieron, emergiendo del mismo lodo que un día les dio vida de la mano de Dios. Génesis 2,7 y Génesis 3,19. Todos los sobrevivientes dejaron familia, bienes materiales, honores sociales y hasta la misma muerte para tener un nuevo Nacimiento. Fue muy doloroso enfrentar el ser despreciado, maltratado, sometido al hambre ya una nueva situación social y económica, sin más ayuda que la que venía de seres humanos generosos.

Fue entonces cuando fui destinado a la Parroquia de San Lorenzo en Lérida, que era un refugio de esperanza para este pueblo ya que su iglesia, también destruida por la avalancha, tenía ese nombre. Muy pocas personas asistieron al Culto en el Templo, les dolió la mala interpretación de unas palabras dirigidas por un sacerdote la noche del desastre. En fin, había mucho dolor y me mandaron allá para tratar de traer una palabra de sanidad y la búsqueda de la multiplicación de los panes; Todos los días la casa del Cural se llenaba de niños y gente hambrienta, pero sobre todo de preguntas que a veces no son fáciles de responder, ¿por qué me quedé sin padres? ¿Sin marido o mujer? ¿Sin hijos? y sin como vivir con dignidad? Estas preguntas me harían orar a Dios para que les responda con algo lógico y acorde con su dolor. Esto me rompió el corazón.

También había otro problema y era que vivía en una parroquia donde los boletos no alcanzaban ni para un almuerzo semanal para el párroco; el cura antes que yo, un día mejor dejó la parroquia.

CUANDO LLEGÉ ALLÍ, Y CONOCÍ LA DOLOROSA REALIDAD DE LA GENTE, ME DÍ CUENTA QUE DIOS ME HABÍA PUESTO FRENTE A UNO DE LOS MEJORES TESOROS DE SU CORAZÓN: EL DOLOR DEL HOMBRE.

Preparaba algo de comida y no podía comer si no veía niños o ancianos sentados a la mesa, que muchas veces era lo único que tenían para pasar el día o los días. Una vez le dije al Párroco de la Iglesia vecina que estaba planeando hacer una fiesta por el Día de la Madre con todas las madres de la Parroquia, a lo que me preguntó: ¿Y cuánto dinero tienes para eso? Respondí: - Nada, Dios proveerá. , y será una fiesta con regalos, sorteos, comida, baile con un buen grupo musical, lo que sea necesario.

Y ASI FUE, DIOS NUNCA ABANDONA LOS PROYECTOS DE SUS HIJOS. BENDITO SEA ÉL.

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